sábado, julio 20, 2013

El experimento del Dr. Quatermass (Val Guest, 1955)

Poco a poco voy rellenando lagunas fílmicas. Resulta agradable comprobar como detrás de los grandes títulos, aquellos de los que todos hemos oído hablar, siempre hay una buena provisión de filmes igualmente notables, que por falta de referencias en una era pre-internet, nunca hemos llegado a conocer. Llega un momento en que uno pasa de creer haberlo visto todo, a comprender que aun existe una selva virgen de celuloide, un legado fílmico cuyo visionado se me antoja mitad un deber, mitad un disfrute. Más lo segundo que lo primero.

Hace poco expirementé las bondades de los monstruos de la Universal y recientemente he asomado la patita al desván de la Hammer, productora inglesa a la que pertenece el film que aquí nos ocupa. Se trata de uno de los pocos films de ciencia ficción de esta compañía: El experimento del Dr. Quatermass, del director Val Guest y con guión de Richard Landau y el propio Guest, adaptado de la serie televisiva del mismo nombre.


Una nave espacial, perteneciente a un proyecto liderado por el profesor Quatermass, aterriza de repente en las afueras de Londres. De los tres tripulantes, dos han desparecido misteriosamente. El profesor se hace cargo del único superviviente, apenas vivo, que presenta signos de una pavorosa alteración genética. Pronto descubrirá que los astronautas no han vuelto precisamente solos; una mortal amenaza para todo el planeta Tierra ha viajado con ellos.

Estamos ante un film notabilísimo, con un ritmo envidiable y unos actores más que correctos. La trama engancha desde el primer momento y sabe dosificar la información para mantener el interés a lo largo de la casi hora y media que dura la película, siendo especialmente efectivo todo el tramo final, en el que se desvelan los misterios del film, y se deja la puerta abierta a una posible continuación. En este aspecto, el epílogo es especialmente sugestivo por su tono solemne y su fuerza visual.


The Quatermass Xperiment no tiene nada que envidiar a las producciones norteamericanas de la época. Sus ingeniosos decorados, unos efectos especiales solventes y una fotografía eficiente hacen de esta película una digna competidora de títulos tan vistosos (y bastante más caros) como Ultimatum a la Tierra, de la que se advierte una leve influencia. Algo de admirar, si tenemos en cuenta que su presupuesto que no llega al millón de dólares (IMDB estima su coste en 45.000 libras de la época).

Quizá eché de menos una mayor introspección en el personaje del buen doctor. Brian Donlevy representa aquí el arquetipo de científico loco, pero ese lado oscuro suyo se me hace tan perturbador como escurridizo. Confío en que su personalidad se desarrollara algo más en las secuelas que siguieron.


El film es desde luego un must en cualquier filmoteca del fantástico, y sin duda un primer plato apetecible para todo aquel que quiera adentrarse en los clásicos de la Hammer, como está siendo mi caso. La película tuvo dos continuaciones; Quatermass II (1957) y Quatermass and the Pit (1967), muy apreciada entre los fans. Mientras llegan a mí, no puedo sino recomendar esta primera parte a quienes todavía no la hayan visto.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Buen post Vertov, soy BRussell6, al que expulsaron de mundodvd. Tengo que decir que yo tampoco estoy de acuerdo con tu crítica de Horror of Drácula, para mí es una peli exquisita por muchos motivos: ambientación barroca de cartón piedra marca de la casa de la Hammer, Peter Cushing y Christopher Lee en su mejor versión (lo de Lee haciendo de Drácula es icónico), y luego ya más a nivel personal tengo que decir que lo que hace que para mí sea una película especialmente buena es que, a pesar de ser del género de Terror, es más una película de suspense, y me emocionó que en toda la película no se ve ni una sola escena desagradable. Hoy en día se abusa del morbo para ganarse a la crítica y al espectador, y es algo que aborrezco. En Horror of Dracula, me atrevo a decir que no se ve ni una sola gota de sangre en toda le película (como mucho en la escena del estacazo). No sé si te habrás fijado en eso, pero para mí es algo absolutamente sublime.

Todo se sugiere, incluso los mordiscos de Drácula se sugieren más que se muestran. Haciendo una comparación un tanto ofusca, es como comparar una peli porno con una erótica. La porno es para lo que es... creo que no hace falta explicar más, se entiende lo que quiero decir.


Por último te diré que valorar bien una película es complicado, porque, aparte de ser algo subjetivo, depende de muchos factores. La misma película te puede no gustar según el día en que la veas, o el número de veces que lo hagas.

A lo mejor otro día la ves con más ganas, y cambias de opinión. O no, a lo mejor la vuelves a ver, y te ratificas en tu opinión.

Sobre la pelí del post, la del Dr. Quatermass, la tengo en la agenda desde hace tiempo, pero todavía no he tenido ocasión de verla. Pero he de decir que tu gran artículo hace que tenga más ganas de darle una oportunidad.

Un saludo Vertov!

Vertov dijo...

Hola, BRussel.

Sobre Horror of Dracula y mi comentario en MundoDVD, poco tengo que decir de momento, o al menos en este post, que es relativo a Quatermass.

Reconozco y valoro los aciertos, y la sutileza, pero eché en falta algo de visceralidad. Tampoco es que no me haya gustado, al contrario: La disfruté muchísimo y fue una delicia poder verla.

Volviendo a Quatermass, no te arrepentirás. Nada que envidiar a producciones de la Universal o la Fox. Te animo a verla y a que vuelvas a comentar cuando o hayas hecho.

Saludos!

Anónimo dijo...

Brussell:

Bueno, tb tienes que tener en cuenta que las películas de la Hammer son películas de un relativo (o sin el relativo) bajo presupuesto, y eso se nota, aunque al mismo tiempo el encanto que tienen estas pelis viene de ahí.

Sí, pues de la película que nos toca en este post, siento no poder comentar nada más porque como ya te he comentado, todavía no la he visto, pero cuando la vea haré una valoración, aunque ya hayas puesto otros post, no creo que borres este.

Anónimo dijo...

Con lo de BRussell: quiero decir que soy yo, el mismo que ha escrito los tres comentarios. Es lo malo de escribir con anónimos, pero es que si no es un lío todo lo de las cuentas, y hoy en día en internet es muy complicado guardar la privacidad.