domingo, agosto 21, 2011

Super 8 (J.J. Abrams, 2011)

Por fin llegó Super 8, la esperadísima producción de Steven Spielberg, dirigida por J.J. Abrams, responsable de la serie Perdidos y director de la divertidísima Star Trek (2009). Desde los primeros teasers las expectativas sobre esta fantasía de ciencia ficción se situaron en lo más alto, lo cual implicaba en mayor o menor grado una posible gran decepción.

Me siento afortunado al poder decir que, en mi caso, no ha habido tal decepción. Super 8 es una absorbente aventura de dos horas en la que los resortes del cine-espectáculo funcionan con la precisión milimétrica de una bomba de relojería. Cierto que el argumento no es nada nuevo, pero ¿Qué guión lo es hoy en día? ¿Acaso no llevamos años sufriendo la mediocridad de interminables secuelas, reboots o remakes?

J.J. Abrams usa arquetipos narrativos y visuales a modo de sólida base sobre la que construir una historia evocadora y nostálgica que no oculta sus raices, sino que las reafirma y las lleva por bandera.


Las virtudes de Super 8 no son pocas, empezando por el acertadísimo casting, en el que colaboraron activamente el propio Spielberg y Rob Reiner, director de aquella simpática adaptación de Stephen King, Cuenta Conmigo (Stand by me, 1986), de la que Super 8 toma más de una idea.

También ayuda a la inmersión una pulcra puesta en escena y una dirección de fotografía intimista sin ostentosos filtros de postproducción (aunque con una buena provisión de destellos de lente artificiales). La música de Michael Giacchino pone la ginda al pastel con una partitura que recuerda mucho a ese otro amigo de Steven Spielberg, John Williams.

Y es que es cierto, abundan los guiños y homenajes al cine fantástico de los años ochenta. El espectador encontrará referencias más que directas a Los Goonies, Encuentros en la Tercera Fase, E.T. e incluso a Evil Dead o La Noche de los Muertos Vivientes, y si no, atentos al nombre de la ficticia planta química que mencionan los chavales en su peli amateur.


Pero igualmente, es injusto decir que el film de Abrams no aporta nada nuevo, pues el respeto y amor al cine y a los modos de narrar clásicos, la brutal sinceridad de esta película y su fino humor blanco son algo decididamente nuevo y refrescante, en el panorama Hollywoodiense de los últimos años.

Desgracidamente, pocas películas están completamente libres de fallos. El guión es a ratos predecible y poco verosímil. La resolución de algunos conflictos o enigmas es demasiado ingenua incluso para una película de género fantástico. Por otro lado, la intensidad dramática de ciertas escenas no alcanza a las las de viejas producciones de Spielberg y aunque al final si que se suelta alguna lágrima, a J.J. todavía le quedan algunas lecciones que tomar de su mentor. En lo personal, tampoco me gustó demasiado Kyle Chandler, pero supongo que será cosa del personaje, porque en King Kong (Peter Jackson, 2005) el hombre estaba inspiradísimo.
 

A pesar de todo, el guión de Abrams (con excepción de un primer acto quizá demasiado largo) se desenvuelve de forma magistral en cuanto a su estructura, su ritmo narrativo y su hábil dosificación de suspense, humor y acción. Creo honestamente que Super 8 funciona y no defrauda. No sólo da lo que promete, sino que lo hace desde una perfección formal que debería ser carnaza de estudio en universidades de cine, y eso es, como dice Charles, valor añadido.

sábado, agosto 13, 2011

Blade Runner: The Workprint

Uno de los principales atractivos de la lujosa Edición Especial de Blade Runner en Blu-ray, más allá del diseño en forma de maletín o las figuritas de plástico que incluye, es sin duda la inclusión del workprint, es decir, el copión, copia de trabajo, o copia cero de la película. Es decir, un borrador previo a su estreno en salas. Un material valiosísimo para los fans, que incluye además un audiocomentario de Paul M. Sammon, autor del libro Future Noir: The making of Blade Runner.


Se ha hablado mucho del Director's Cut de 1992 y del Final Cut de 2008, pero creo que todavía no hay ninguna página que hable profusamente acerca de esta copia de trabajo.

Así que, para rellenar ese hueco, y también pensando en aquellos fans que quieran disfrutar de esta versión con su audio original, y en aquellos que en su día adquirieron la Edición Especial en DVD (en que el workprint no viene subtitulado), he elaborado una lista con las diferencias comentadas por Sammon. Él dice haber datado unas 100, sin embargo en el audiocomentario sólo reseña alrededor de 40… una cifra que puede variar según las agrupemos como planos independientes, como un grupo de planos, o como una secuencia en total.

Empecemos:

1. El logotipo de The Ladd Company aparece sobre fondo blanco en lugar de hacerlo sobre fondo negro.

2. Los títulos de crédito muestran el nombre de Harrison Ford y el de la película Blade Runner en ostentosas letras rojas.

3. En lugar de la introducción clásica, encontramos una definición de la palabra replicante (tal como la versión primigenia del guión) según el New American Dictionary, edición de 2016.


4. En la secuencia introductoria del Hades, no está el plano detalle del ojo de Holden.

5. Tampoco está plano de transición en el que se ve a Holden (Morgan Paull) mirando por el gran ventanal, fumando un cigarrillo. En el workprint pasamos directamente del plano general al interior.

6. Cuando Holden es acribillado por Leon Kowalski (Brion James) y atraviesa la pared, hay un plano inédito en que se golpea la cabeza con un teclado de la mesa del despacho contiguo.



7. No hay narración en off.

8. ¿Recordais que aunque Deckard (Harrison Ford) pide "cuatro" de algo, el camarero oriental le dice que no necesita más que dos? Por primera vez sabemos por qué; un plano detalle nos muestra el plato de comida con dos gambas enormes.

9. Aunque la conversación con Gaff (
Edward James Olmos) ya lleva un rato, no se nos muestra la cara de Olmos hasta algo más tarde que en las otras versiones.

10. Algunos planos adicionales muestran la dificultad de Harrison Ford para comer con palillos.



11. Durante el viaje hasta la comisaría, podemos oir a Gaff hablando su particular jerga urbana multilingüe. En las otras versiones este audio se suprimió. Sammon nos explica que en el guión original, Gaft trata de intimidar a Deckard, diciéndole que no tiene agallas y bromea sobre conducir en círculos y hacer que se le caiga la comida.

12. Ya en el despacho de Bryant (M. Emmet Walsh), aunque vemos a Harrison Ford apurar su copa, en ningún momento vemos el momento en que Bryant se la sirve, esto se arregló en la versión final.

13. Cuando Deckard y Bryant repasan las fichas policiales de los replicantes huídos, una línea de diálogo extra da a entender que hay un sexto replicante, este error se subsanó en posteriores ediciones.

14. Cuando nuestro héroe llega al apartamento de León, el casero al abrir la puerta grita ¡Kowalski!, este audio se eliminó posteriormente y no aparece en ninguna de las versiones cinematográficas, si bien se ha vuelto a recuperar para el Final Cut.

15. La primera vez que vemos a Roy Batty (Rutger Hauer), poco antes de que converse con León, hay un dedo pulgar posado sobre su hombro. Este plano se "robó" de una escena posterior en casa deTyrell. Para el Final Cut, el pulgar ha sido eliminado.

18. Los FX de sonido de la escena en la que Pris (Daryl Hannah) se encuentra con J.F. Sebastian (Willam Sanderson) están levemente más altos.

19. En el mercado animal, la señora camboyana que reconoce la escama de serpiente dice un número distinto del que se puede ver en pantalla. Esto no es una diferencia propiamente dicha (también ocurre en otras versiones), pero dado que es un error bastante famoso, y ha sido recientemente subsanado en el Final Cut, he visto conveniente comentarlo.

20. Hay un plano inédito donde la cámara, montada sobre una grúa ascendente, muestra una inquietante panorámica del mercado animal.

21. Cuando Deckard entra en el bar donde actúa Zhora (Joanna Cassidy), vemos a unas strippers con unas máscaras de hockey. Aunque este plano se ha recuperado para el Final Cut, no aparecía en ninguna de las otras versiones.


22. Cuando Zhora descubre que Deckard es un Blade Runner, intenta estrangularle y luego se da a la fuga. Esta secuencia es levemente más larga en el workprint.

23. Tras retirar a Zhora, Rick pide su cena en un restaurante callejero, mientras tanto, suena la canción If I didn’t care, de los Ink Stops. Lamentablemente, esta canción que tanto gustaba a Ridley Scott no se incluyó en la versión definitiva por temas de derechos, siendo sustituída por One More Kiss, Dear, compuesta por Vangelis y Peter Skellern.

24. El workprint no incluye el plano de Leon cayendo al suelo, tras ser disparado por Rachel (Sean Young) tras la violenta pelea con Deckard, ni el de Rachel dando un paso adelante tras eliminarlo.

25. Ya en el apartamento de Deckard, Rachel toca unas notas al piano. La melodía es ligeramente distinta de la de las otras versiones.


26. No disfrutamos de esa hipnótica toma insertada más tarde en las otras versiones, que muestra como Rachel se suelta el pelo.

27. La banda sonora en toda la secuencia del apartamento es distinta.

28. En el edificio Tyrell, Roy Batty llama “Father” al Dr. Eldon Tyrell, y no “Fucker” como en el resto de versiones. Este “father” también se recuperó para el Final Cut.



29. La muerte de Tyrell es algo menos violenta en el workprint que en el resto de versiones.

30. Después de matar a su creador, oímos a Batty llamar a Sebastian (ven, ven, Sebastian). Esto también se ha recuperado para el Final Cut, pero no está en el resto de versiones.

31. Cuadno Deckard se asoma al balcón de su apartamento, podemos oir el sonido de una sirena.

32. En las versiones definitivas hacia el final de la película, la música de Vangelis sustituyó a una pista de música provisional, incluída en este workprint. Se trata de extractos de El Planeta de los Simios de Jerry Goldsmith y Humanoides en el Abismo, de James Horner.

33. Durante la confrontación final, Batty retuerce los dedos de Deckard hasta dejárselos del revés. En el workprint podemos ver una mano protésica que llevó Harrison Ford en algunos planos posteriormente eliminados.

34. Falta el instante en Roy tira de Deckard a través del muro, empotrándole en la pared.

35. Plano inédito de Decarkd colocándose bien los dedos, sentado en una bañera.

36. La escena en que Roy atraviesa su mano con un clavo es menos sangrienta que en las otras versiones.

37. Seguimos a Harrison Ford por el ruinoso edificio, mientras, fuera, arrecia la tormenta. En algún lugar suena un trueno. Este efecto de sonido no está presente en el resto de versiones.

38. Roy Batty rompe la pared de un cabezazo y se asoma al otro lado. Cortamos a un primer plano de Harrison Ford, y justo entonces, oímos a Batty decir: "¡Vamos! ¿No sientes dolor?”. Esta línea de diálogo no está en resto de versiones.


39. La muerte de Roy Batty es acompañada de una narración inédita de Deckard, algo más corta pero más intensa, más profunda y mejor interpretada por Harrison Ford.

40. Cuando Rick Deckard vuelve a su apartamento, faltan una serie de planos que dotan de mayor suspense a la escena. A cambio, el workprint nos muestra un plano general en el que registra su casa y entra en el dormitorio.

41. Al salir del apartamento, faltan algunos planos, como en el que Deckard le dice a Rachel que espere, un plano de detalle del unicornio de origami, así como otro en que ella está esperando junto al ascensor.

42. Y por supuesto, la película acaba sin el Happy End tan denostado por algunos fans y por el propio Ridley Scott.

Y ya está. Al final, el señor Paul M. Sammon se despide declarándose fan absoluto de esta "copia cero" (me refiero a Blade Runner, no a mi blog, ojalá), por ser, a su criterio, la más emocional y adulta de todas las versiones del film. Personalmente también he disfrutado bastante del workprint, sobre todo con las diferencias más ostensibles, como el choque de Holden con el teclado o la narración
inédita de Deckard, a todas luces superior a la original, tanto por lo que dice como por la interpretación de Ford

Gracias por aguantar hasta al final.

sábado, agosto 06, 2011

Bastardos del Celuloide (Parte IV)

Ya estamos de vuelta en la que será, tristemente, la última singladura de Bastardos del Celuloide. Pero he dejado lo mejor para el final; un caso modelo, arquetípico, que sintetiza todo lo visto hasta ahora. ¡Preparaos para la traca final! 

1. Sean S. Cunningham's House

Hay ciertas películas que son de alguna forma familiares y desconocidas al mismo tiempo ¿Quién no ha pasado años observando las mismas carátulas en un videoclub sin atreverse a alquilarlas o sin tener la menor idea de qué tratan? Para mí, ese fue el caso de la saga House, del productor Sean S. Cunningham (creador de Viernes 13). Esas manos huesudas son todo un referente iconográfico para mí, sin ni siquiera haber visto nunca estos filmes.

La primera de ellas, House ¡Una casa alucinante! (Steve Miner, 1986), es una amalgama de casi todos los elementos arquetípicos del cine de terror, revisionados en forma de comedia negra. En la segunda parte; House: The Second Story (Ethan Wiley, 1987), el título original se respetó, pero el subtítulo fue ¡Aun más alucinante!. En este caso, es solo una secuela de nombre, pues no se repite un sólo personaje de la primera parte y ni siquiera la casa del título es la misma.

En 1989 se estrenó un film norteamericano que todos conocemos como House III (James Isaac & David Blyth). Aquí está la madre del cordero: en EE.UU. esta película se llamó The Horror Show y si bien estaba realizada por el mismo equipo de producción de House, nada tenía que ver con las anteriores. No obstante y como estrategia comercial, decidieron estrenarla en el resto del mundo como House III para aprovechar el tirón en vídeo de las otras. Lo curioso de este caso es que estamos ante una falsa secuela vendida como tal por los mismos productores, no ya por la distribuidora, que nada tuvo que ver en esta maniobra de puro márketing.

Y resulta que los productores se pillaron los dedos. Cuando se propusieron “continuar” la franquicia de House de manera oficial, tuvieron que tener en cuenta que a The Horror Show la habían titulado House III. Por tanto, y para evitar confusiones a nivel internacional, se vieron obligados a titular esta continuación de House II como House IV (Lewis Abernathy, 1992), provocando una evidente confusión en el espectador americano (que no sabía nada de la existencia de una tercera parte).

Pulsa PLAY para ver las fichas virtuales de la saga HOUSE.

De House he visto recientemente la primera película; a pesar de ser una divertida comedia negra que rezuma ochentismo por los cuatro costados, me dejó más bien frío, debido al miedo y las expectativas que me despertó su carátula durante mi interminable deambular por los pasillos del videoclub de mi pueblo.

2. La casa (Filmirage)

Hasta ahora todo queda en casa (nunca mejor dicho). Pero nos vemos obligados a hablar de una sorprendente fechoría perpetrada, una vez más, por productores, distribuidores y directores italianos, íntimamente relacionada con la mala pata de Sean S. Cunningham y los suyos, pero que también implica otros títulos muy conocidos.

Y es que lo de Italia fue un auténtico desbarajuste. Todo empezó con otra saga sobre casas encantadas sobradamente conocida: las Evil Dead de Sam Raimi, que mientras en España se llamaron Posesión Infernal y Terroríficamente Muertos (dos traducciones no del todo censurables, a mi entender), en Italia se titularon La Casa y La Casa 2.

Carteles italianos de Evil Dead I y Evil Dead II

Hasta ahí todo bien, pero en 1988, la productora italiana Filmirage (regentada por Joe D’Amato, futuro nombre importante del cine pornográfico) decide rodar no una, ni dos, ni tres sino ¡cuatro secuelas apócrifas de los films de Raimi!. Todas ellas - salvo la cuarta, que nunca llegó a rodarse - se ambientaron en Estados Unidos con actores norteamericanos, pero, por lo que he sabido, en ninguna de ellas se menciona el Necronomicón Ex Mortis, ni a las ruinas kandarianas donde fue hallado, y por supuesto tampoco aparece Bruce Cambpell.

La Casa 3 (Umberto Lenzi, acreditado como Humphrey Humbert, 1988) no guarda pues ningún punto en común con The Evil Dead, así como tampoco lo hace La Casa 4 (Fabrizio Laurenti, acreditado como Martin Newlin, 1988), que sin embargo está rodada en Massachusetts (como Evil Dead) y protagonizada por dos actores de renombre, David Hasselhoff y Linda Blair. En Estados Unidos se estrenaron como Ghosthouse y Witchcraft respectivamente.


Carteles de las películas italianas La Casa 3 y La Casa 4

La casa 5 (Claudio Fragasso, acreditado como Clyde Anderson, 1990) vino a complicar bastante las cosas, pues según Wikipedia, mientras en Italia se mantenía como una secuela apócrifa de Evil Dead, en Norteamérica ha conocido el título de Beyond Darkness ¡pero también House 5! ¿Cómo es posible, si el House IV de Lewis Abernathy no llegó hasta 1992? IMDB nos da la respuesta: el título House 5 aparece en una edición en vídeo posterior al estreno de la cuarta parte oficial de la saga House.


La casa 5, producción italiana, junto al cartel italiano
de
House II: The Second Story, titulada La Casa di Helen

Pero la historia aún no ha acabado. Pues, de vuelta en Italia, House II: The Second Story de Ethan Wiley, recibió por título La Casa di Helen, y se publicitó como si se tratase del sexto capítulo de la serie La Casa. La misma suerte corrió The Horror Show (recordad, House III en su estreno internacional), que pasó a ser La Casa 7. Por lo tanto, ambas quedaban desvinculadas de la película dirigida por Steve Miner (que se llamó en su día Chi è sepolto in quella casa?).


Carteles italianos de The Horror Show y Army of Darnkess

Así pues, cuando nuestra estimada Evil Dead 3: Army of Darnkess (Sam Raimi, 1993) llegó a Italia, no se la llamó La Casa 3, como hubiera sido lógico, ni tampoco La casa 8, integrándola de nuevo a la saga. Según la Wikipedia italiana “fu intelligentemente tradotto alla letrera” pasándose a llamar L’armata delle tenebre.
Me pregunto si el italiano de a pie, o al menos el italiano cinéfilo de a pie (ya sé que a los no cinéfilos les importará bastante poco) tendrá claro todo este desbarajuste, o por el contrario estará hecho un lío. Como puede verse, las interrelaciones entre Evil Dead, House y La Casa son de lo más confusas, y no obstante ilustrativas para nuestro análisis. Desde luego, nunca he visto caso igual.
***

Y así, con esta colección de casas encantadas, doy por finalizada mi particular saga Bastardos del Celuloide. Ha sido un viaje intenso, agradable y sobre todo muy entretenido. Confío en que os haya gustado y que haya dado pie a investigaciones paralelas por parte de la comunidad bloguera o tantos otros cinéfilos.

Muchos lectores me han sugerido otros ejemplos que irremediablemente tendrán que quedarse en el tintero de manera indefinida, pero vaya mi agradecimiento a "Corben", quien propuso Cruel Jaws, de Bruno Mattei y apuntó la conexión de La Casa con las sagas norteamericanas, "Jinete Fantasma", que me habló de la desvergonzada productora Assylum, y "Wakamole", que me mostró el cartel de la versión Filmirage de Reanimator II.

Gracias también a los blogs, webs y foros que he ido mencionando en las fuentes bibliográficas, pues han aclarado muchos datos oscuros. Pero sobre todo, gracias mi buen amigo Francisco Gabaldón, a cuya ardua investigación se deben gran parte de estos textos.
Un saludo y hasta la próxima. Vivid el cine, pues es mucho más intenso que la vida, y casi siempre termina bien.

Fuentes bibliográficas.

http://it.wikipedia.org/wiki/Sequel_apocrifi_de_%22La_casa%22
http://www.imdb.com/title/tt0103802/releaseinfo

domingo, julio 10, 2011

Bastardos del Celuloide (Parte III)

Aquí estamos otra vez, con nuevos ejemplos de secuelas apócrifas. En esta entrega trataremos tres casos realmente asombrosos. El primero de ellos enlaza directamente con aquel Alien 2 de Ciro Ippolito, y nos muestra una vez más hasta dónde puede llegar el plagio descarado que sin el mínimo atisbo de vergüenza o respeto cometen nuestros vecinos italianos.

En los apartados siguentes, nos meteremos de lleno en el género del vigilantismo, una suerte de cine policial de discurso pseudofascista que surgió en Estados Unidos a mediados de los setenta. Curiosamente, dos importantes sagas que se enmarcan dentro de este género, experimentaron el confuso vaivén de títulos al que nos tienen acostumbrados los distribuidores españoles.

Terminator 2

A medida que Bastardos del Celuloide se hace más y más grande, tanto más me cuesta mantener el suspense respecto a la película a tratar o las circunstancias de cada caso. Y aunque por el título de este apartado ya os imaginareis la historia, permitidme comenzar a la manera clásica.

La exitosa saga de Terminator, iniciada en 1984 por James Cameron con The Terminator, conoce hasta la fecha tres continuaciones legítimas. Terminator 2, El juicio final (Terminator 2, Judgment Day, 1991), también de Cameron, con un acabado envidiable, una vibrante trama de acción, efectos especiales novedosos e incluso un inmejorable trabajo actoral, se ganó al instante un lugar en el Olimpo de los Clásicos de Acción.

Terminator 3, La rebelión de las máquinas (Terminator 3, The raise of the machines, 2003), de Jonathan Mostow llegó con once años de retraso, pero a pesar de ser bastante inferior a sus antecesoras, mantenía algunos guiños que al menos yo como fan de la saga supe agradecer. La prefiero, con mucho, a Terminator Salvation (2009) de McG, donde ni el cascarrabias de Christian Bale ni lo deslumbrante de sus FX logran meterme en una trama que ya considero cerrada hacia el final de la segunda parte.

En 1990, dos años antes de la primera secuela oficial se estrenó una película del italiano Bruno Mattei (acreditado en la mayoría de sus filmes como Vincent Dawn). En Estados Unidos se llamará Shocking Dark, pero su título en Italia y en el resto del mundo no es otro que... ¡Terminator 2! La película se desarrolla en la devastada y apocalíptica ciudad de Venecia, donde un grupo de soldados de élite se enfrentan a misteriosas criaturas alienígenas.

Cartel de la falsa Terminator 2

En el trailer observamos la típica italianada a la que ya estamos acostumbrados. Y es que Shocking Dark no es otra cosa que un refrito de todos los elementos presentes en el cine de James Cameron. Así, a la fiesta asiste el mencionado grupo de marines, que están liderados por una ruda mujer llamada Sara, un cyborg con un asombroso parecido al actor Robert Patrick, que no revelará su mecánica identidad hasta bien avanzada la trama, una niña harapienta al estilo de Carrie Henn en Aliens, etc…

Por supuesto también hay un extraterrestre de aspecto pretendidamente terrorífico, pero cuya mediocre factura técnica está a años luz del trabajo realizado por Stan Winston para Aliens. Curiosamente, y a pesar de su título, la película guarda más semejanzas con Aliens que con The Terminator. No es de extrañar que también se la conozca como Alienators (en Japón) ó Aliens 2 (una edición bootleg en EE.UU.).

Death Wish

He aquí un gran aporte de mi buen amigo Francisco Gabaldón. De Death Wish, aunque recordaba vagamente las promos de Telecinco, sólo sabía que estaban protagonizadas por Charles Bronson, y las imaginaba como bastante cutres y carentes de interés. Después de prepararme para este artículo, mi opinión ha cambiado sustancialmente. La mayoría de ellas son en efecto cutres, pero tienen un interés innegable para cualquier analista de cine que se precie, debido al contexto socio-económico en que se enmarcan.

Por Francisco he sabido que el género del “vigilantismo” gozó de gran popularidad en los años setenta/ochenta, y que su principal portavoz fue Bronson en esta particular Saga de la Justicia, que conoció cinco entregas. En ellas, el actor de origen lituano, encarna a Paul Kersey, un padre de familia corriente reconvertido a justiciero vengador después de que unos asaltantes mataran a su mujer y violaran a su hija. Estos hechos se narran en la primera parte; y son caldo de cultivo para la interminable colección de escenas violentas que se prolongaría durante cuatro películas más; una hiperviolencia únicamente justificada por el dudoso código moral de Kersey, para quien un robo o una violación merecen de motu proprio la pena de muerte.

La primera parte, Death Wish (Michael Winner, 1974) se llamó en español El justiciero de la ciudad. Un film que venía auspiciado por Dino DeLaurentiis y Paramount Pictures, y que a pesar de su discurso pseudofascista, se deja ver con interés, tiene algunas secuencias muy conseguidas en lo narrativo, y una hipnótica y sugestiva banda sonora. Hasta la nula expresividad de Bronson juega a favor de la historia.

En 1982, Winner dirigió la secuela, un Death Wish 2 que en España se tituló Yo soy la justicia ¿Acaso quisieron venderlo como un film autónomo? Poco importa, pues en 1985 se estrena Death Wish 3, al cargo nuevamente de Michael Winner y aquí se titula como El Justiciero de la Noche. Curiosamente, el título alude directamente a la primera parte y podría confundirse fácilmente con su secuela directa.

Pero lo peor está por llegar, porque poco después se estrena Death Wish 4: The Crackdown (J. Lee Thompson, 1987) y en España, no se les ocurre darle otro título que Yo soy la Justicia II. Osea que la vendieron como la segunda parte de la segunda parte (valga la redundancia) de esta franquicia. Como si la tercera nunca hubiera existido.

Ya más separada en el tiempo, Death Wish 5: The Face of Death llegó en 1994, dirigida por Alan Goldstein y con un Charles Bronson más entrado en años, fiel a su rol de Paul Kersey en la que sería su última aventura. En este caso, en España se la conoce como Venganza Personal: El Rostro de la Muerte, es decir, la traducción más literal que Death Wish ha conocido.




Pulsa PLAY para ver las fichas virtuales de la saga Death Wish.

De las continuaciones, todas ellas producidas por The Cannon Group - Desaparecido en combate, La matanza de Texas 2 o Superman IV - y distribuidas en España por Ízaro Films, tan sólo he visto Death Wish 2, una película pobremente estructurada en la que los aciertos de su predecesora brillan por su ausencia.

Sea como fuere, volviendo al tema que nos ocupa, Death Wish es el único caso que conozco en que los títulos españoles desvinculan cada film del anterior y no al contario, sin que sepamos el propósito real de esta decisión. Se me ocurre que los distribuidores, conscientes de la dura temática y la cuestionable moral de estas películas, intentaban separarlas entre sí, para evitar prejuicios y expectativas negativas por parte del espectador. En otras palabras, eran tan infames que convenía que el público no hiciera la relación. Pero esto es sólo una teoría... ¿Quién sabe lo que pasa por la mente de un distribuidor, tanto más si es de Ízaro Films?

The Exterminator


Si Charles Bronson era el rey de la caspa y los videoclubs polvorientos de los ochenta, el hoy olvidado y fallecido Robert Ginty era sin duda su príncipe. El actor protagonizó una serie de películas de acción, vigilantismo e hiperviolencia conocidas con el nombre de El Exterminador. Contó con dos entregas, pero en España, por obra y gracia de nuestros distribuidores, la franquicia se “amplió” a cuatro películas.

Las dos películas oficiales son The Exterminator (James Glickenhaus, 1980) y Exterminator 2 (Mark Buntzman, 1984). Ambas tienen por protagonista a Jonh Eastland (Ginty), un veterano de Vietnam que tras el asesinato de su mejor amigo a manos de las bandas callejeras, se transforma en un brutal castigador, convirtiendo Nueva York en un inmenso campo de batalla. La segunda parte es más de lo mismo, aunque sin preliminares y con una dosis aún más elevada de violencia y efectos pirotécnicos. Ambas fueron traducidas al español con pasmosa literalidad: El Exterminador I y II.

Robert Ginty también protagonizó Out On Bail (Gordon Hessler, 1989), la historia de un preso injustamente condenado, que sale de la cárcel y es obligado a delinquir en favor de intereses políticos, y Bounty Hunter (dirigida por el propio Robert Ginty en 1990), sobre un caza-recompensas que busca al asesino de su amigo en Oklahoma.

En nuestro país, ambas películas se convirtieron respectivamente (y repito RESPECTIVAMENTE) en Exterminador IV y Exterminador III. Así es que no sólo vincularon a la franquicia dos películas independientes (aunque de temática similar) sino que atribuyeron el “III” a la de 1990 y el “IV” a la de 1989.


Pulsa PLAY para ver las fichas virtuales de la saga Exterminator.

No he visto ninguna película de esta funesta saga, ni las oficiales ni las adulteradas, y tampoco es que me desviva por hacerlo. Es uno de los casos más claros (por su simplicidad), de hasta donde puede llegar el olfato comercial de un distribuidor (si es que asociar una película autónoma a la saga Exterminator es realmente tener olfato, que no lo se). En este caso, las compañías en discordia son The Cannon Group, CB Films e IVS Films.
***

Por ahora es suficiente. No os perdáis la cuarta y última parte de Bastardos, donde trataremos en exclusiva y de forma monográfica el que para mí es el caso más asombroso y completo de este peculiar universo.


Fuentes bibliográficas:

http://www.imdb.com/title/tt0087229/
http://www.imdb.com/title/tt0080707/
http://www.imdb.com/title/tt0098046/
http://www.youtube.com/watch?v=AEjSBGKgyc0
http://www.closinglogos.com/page/Internacional+Video+Sistemas+%28Spain%29
http://www.youtube.com/watch?v=uRrRU3_Cus8
http://www.imdb.es/company/co0084795/
http://www.imdb.com/title/tt0071402/
http://www.imdb.com/title/tt0082250/
http://www.imdb.com/title/tt0089003/
http://www.imdb.com/title/tt0092857/
http://www.imdb.com/title/tt0109578/
http://www.imdb.com/company/co0080240/
http://www.imdb.com/company/co0001723/
http://www.youtube.com/watch?v=obrTE73bUYU&feature=related

jueves, junio 23, 2011

Bastardos del Celuloide (Parte II)

Lo prometido es deuda. Aquí está la segunda entrega de Bastardos del Celuloide en un nuevo intento de clarificar y poner orden en el desconcierto al que unos desvergonzados distribuidores nos acostumbraron durante las últimas décadas del siglo pasado.

Una vez más, las películas comentadas buscan asociarse a obras de grandes directores como George A. Romero, Robert Rodríguez, Ridley Scott o James Cameron.

Zombi 2

George A. Romero, maestro honoris causa del cine de zombies, dirigió durante los años 70-80 su particular Trilogía de los Muertos (con perdón), que reinventó las bases del género y dio lugar a múltiples imitaciones. Está compuesta por La Noche de los Muertos Vivientes (Night of the Living Dead, 1968), Zombi (The Dawn of the Dead, 1978) y El Día de los Muertos (Day of the Dead, 1985).

En los últimos años. Romero ha vuelto al género, añadiendo las nuevas películas la coletilla “... de los Muertos”; de esta forma no sólo su rúbrica (Romero's), sino el propio nombre de los filmes alude y busca identificarse con la vieja saga. De esta nueva hornada son La Tierra de los muertos vivientes (Land of the Dead, 2005), El diario de los muertos (Diary of the dead, 2007), y La resistencia de los muertos (Survival of the Dead, 2009). Además de compartir director, todas tienen en común la visión de un futuro apocalíptico dominado por estas criaturas.

En 1979, sólo un año después del estreno de Dawn of the dead, o Zombi, en Europa, el italiano Lucio Fulci (otra vez los italianos, sí) presentó una película titulada Zombi 2. Una vez más, la continuación ilegítima surge pocos meses después del filme orginal. Bajo estas líneas observamos el cartel de ambos filmes.



En España fuimos más ecuánimes; la película se tituló Nueva York bajo el terror de los zombi. Aunque en principio parezca una decisión juiciosa, por desvincular el filme italiano de los de Romero, hay que decir que, salvo la escena final, la historia tiene lugar en una isla del Mar Caribe.

Además la cosa se complicó cuando el propio Fulci estrenó Zombi 3 (1988), una secuela de su “falsa secuela”. Esta sí conservó su nombre en España, por lo que al final teníamos Dawn of the Dead de Romero estrenada como Zombi, el falso Zombi 2 de Fulci como Nueva York bajo el terror de los zombi, y un Zombi 3 traducido literalmente sin clavo al que agarrarse. Cosa fina.

Pese a todo, Zombi 2, es a menudo reivindicada como un clásico a recuperar. El cineasta Guillermo del Toro, aun aceptando el oportunismo del título – “un agudo sentido del dólar” según él – no se corta al calificarla como “una obra maestra de la locura”, con muchísimas virtudes, como la recuperación de la mitología clásica de zombies caribeños (en contraposición con los urbanos de Romero) y el hecho de ser “la primera película en que un zombie se come a un tiburón”. Quizás al ultimo squalo.

El Mariachi II


El Mariachi (1992) de Robert Rodríguez sigue siendo una pieza clave del cine independiente latinoamericano, y mundial, si se quiere. Las anécdotas en torno a la preproducción y el rodaje, avivadas por la publicación de Rebel Withouth a Crew,el diario personal del cineasta, se han convertido en leyenda. Y no es para menos, pues ¿qué otro director ha vendido su cuerpo a la ciencia para reunir el capital? Es pasmoso como 7.000 dólares pueden dar tanto de sí. Quizá un montaje lleno de dinamismo y vivacidad, una pulcra puesta en escena, y sobre todo, la inventiva de un director sincero y apasionado sean las claves del éxito.

Rodríguez rodó también Desperado (1995), y El Mexicano (Once Upon a Time in Mexico, 2003), en las que el actor protagonista de El Mariachi, Carlos Gallardo, fue sustituido por Antonio Banderas.

Gallardo, que cedió gustosamente el testigo a Banderas e incluso produjo Desperado, presentaba tres años más tarde Single Action (1998), su propio western de acción. Dirigido y protagonizado por él, se rodó en once días con un presupuesto de 11.000 dólares. El film, claramente deudor del estilo visual de El Mariachi, se editó en España directamente en DVD como El Mariachi II.

 
Su protagonista es el agente especial Amigo (Gallardo), de los servicios secretos mejicanos, encargado de investigar el caso de asesinato de un influyente líder político en una pequeña ciudad mejicana. Como veis, ni rastro de mariachis, sólo un estilo visual parecido y un actor en común con la película de Rodríguez.

La distribuidora Sotelysa S.L. (ubicada en Sabadell) es especialista en sacar modestas ediciones de títulos clásicos que por su antigüedad, son de dominio público. Bajo su sello ha salido toda la etapa británica de Alfred Hichtcock así como viejos títulos de ciencia ficción o western. Parece que en este caso, no les bastó con incluir la coletilla “De los productores de El Mariachi y Desperado”.

Alien 2: Sulla Terra

Sobran las presentaciones para la saga de Alien. La grandísima película de Ridley Scott (en 1979) conoció una no menos deslumbrante continuación dirigida por James Cameron, Aliens: El Regreso (Aliens, 1986), y a partir de ahí la calidad fue decreciendo durante dos películas más, Alien 3 (1993) de un
David Fincher primerizo y ferozmente controlado por los estudios, y Alien: Resurrección (Alien: Resurrection, 1997) dirigida con bastante desapego por Jean-Pierre Jenuet.

A estas alturas, el lector ya habrá averiguado la nacionalidad de la secuela no oficial, y la fecha aproximada de su lanzamiento. Así es: Italia y finales de los setenta.



Alien 2: Sobre la tierra (Alien 2: Sulla Terra, 1979) de Ciro Ippolito (acreditado como Sam Cromwell) narra la truculenta aventura de unos espeleólogos que se topan en una gruta con unos minerales desconocidos. La joven que guía al grupo comienza a notar que sus compañeros son presas de metamorfosis de origen extraterrestre. El trailer no tiene mala pinta; abundan efectos especiales de casquería y promete ser muy divertida. Pero otros no piensan igual:

Adam Tyner de DVD Talk escribe “James Cameron resumió su experiencia en Aliens: El Regreso como 65 kilómetros de malas carreteras. Alien 2, sin embargo, son 84 minutos de mal rato”.

J.C. Macek II de WorldsGreatstCritic.com, comenta que “viendo Alien 2, no puedo comprender como alguien pudo siquiera confundirla vagamente con la obra maestra de la ciencia ficción y el horror dirigida por Ridley Scott. No es pues, una apasionante y realista experiencia sobre los horrores de otros mundos, sino más bien una vacía experiencia intestinal provocada quizás por un mala experiencia con las drogas.

Alien 2: Sulla Terra presenta sin embargo algunas similitudes con la saga original. Esto es, fetos alienígenas saliendo del tórax o la cabeza de los desdichados exploradores.

A pesar de las críticas, la película no ha sido completamente defenestrada o condenada por los puristas de la ciencia ficción. Por contra, parece haberse elevado a la categoría de cine de culto, como demuestra una recientísima y lujosa edición especial en DVD y Blu Ray; algo de lo que no pueden presumir otras italianadas de la época.

***

Una vez más, debemos hacer un alto en el camino. Pero prometo que a Bastardos del Celuloide aun le queda traca para uno o dos artículos más, donde comprobaremos hasta qué punto llega la desfachatez de algunos directores, estudios cinematográficos y distribuidores, no solo en España o Italia, sino dentro de las fronteras de Estados Unidos.

Pero de todo ello hablaremos en la tercera parte. Creo honestamente que lo mejor está por llegar, y espero que, hasta ahora, el tema os haya resultado interesante.


Fuentes bibliográficas:
http://www.imdb.com/title/tt0080057/
http://www.imdb.com/title/tt0096511/
http://www.imdb.com/title/tt0080057/ http://www.imdb.com/title/tt0096511/
http://www.imdb.com/title/tt0176145/ http://infeczion.blogspot.com/2011/04/el-mariachi.html http://images2.coveralia.com/dvd/e/El_Mariachi_II-Caratula.jpg
http://www.abandomoviez.net/db/pelicula.php?film=230 http://www.youtube.com/watch?v=aKA_jXW-YPw http://www.imdb.com/title/tt0078749/ http://en.wikipedia.org/wiki/Alien_2_%28Italian_film%29

viernes, junio 17, 2011

Bastardos del Celuloide (Parte I)

En los nostálgicos años setenta u ochenta, se dió un fenómeno que suscita poderosamente el interés de Copia Zero, y del que aun suenan ecos en los tiempos actuales. Llama la atención por lo oportunista e irrespetuoso que es para con el espectador, pero no deja de asombrarnos e incluso arrancarnos una sonrisa en los casos más descarados.
 
Es el caso de las falsas secuelas, rip-off's, plagios o como se les quiera llamar. Ocurre cuando ciertas películas, generalmente series B de muy bajo presupuesto o escasa repercusión mediática, aparecen en el mercado como si fueran la segunda o tercera parte de una película o saga bastante conocida, creando auténticos desbarajustes y dificultades a la hora de documentarlas. Esto siempre obedece a objetivos comerciales, en un intento de aprovechar el tirón del filme original, y aunque suelen ser las distribuidoras locales quienes perpetran la tropelía, a veces la idea viene del propio cineasta o equipo de producción.

Antes de continuar, quisiera agradecer a Francisco Gabaldón, amigo personal e incansable investigador de la intra-historia del Cine, la muy valiosa información suministrada para la confección de este artículo. La mitad de este texto le pertenece y sin su ayuda, no podría haberse redactado.

Pero comencemos, que ya se han apagado las luces y los trailers están terminando. A continuación detallamos cada uno de los casos que hemos descubierto, empezando por la perpetración de un clásico indiscutible.

Tiburón 3 (L'Ultimo Squalo)

Después de que Steven Spielberg estrenara su adaptación del best-seller de Peter Benchley, Tiburón (Jaws,1975), las imitaciones surgieron por doquier. Incluso en películas muy recientes, se ha recurrido más de una vez a la figura del gran blanco para atemorizar al respetable.

El filme de Spielberg conoció 3 secuelas oficiales: Tiburón 2 (Jaws 2, 1978), El gran tiburón (Jaws 3-D, 1983) y Tiburón, La Venganza (Jaws: The Revenge, 1987).

Pero en 1981, dos años antes de que nos llegara la tercera parte, se estrenaba a nivel mundial y con una agresiva campaña de márketing, la película L'Ultimo Squalo, una producción italiana - cómo no - dirigida por Enzo G. Castelari, que en norteamérica se llamó Great White, pero que en España y Japón se comercializó como una secuela directa de la saga iniciada por Spielberg. En nuestro país, se estrenó, por lo tanto, bajo el título de Tiburón 3; una maniobra comercial que algunos atribuyen al empresario José Frade, dueño por aquel entonces de J.F. Films de Distribución, compañía que trajo a España infinidad de películas italianas de género exploit, con algunas escenas cortadas por su excesiva violencia.


El guión de L'Ultimo Squalo es tan parecido al de la primera parte de Jaws, que Universal Pictures llegó a poner una demanda, consiguiendo que fuera retirada de las pantallas americanas al poco de estrenarse.

Aunque actualmente podemos encontrar en las tiendas el dvd de Jaws 3-D con el nombre de Tiburón 3, esta tercera parte oficial se estrenó en nuestro país como El Gran Tiburón, para evitar confundirla con L'Ultimo Squalo.

Por lo que a mí respecta tardé en descubrir Jaws 3-D (protagonizada por Dennis Quaid y Louis Gosset Jr.), por lo que siempre pensé en el film italiano como la continuación oficial, y es que parecía realmente norteamericana; Se ambientaba en las playas de California y tenía un reparto parcialmente yanqui. Además, el bichejo de goma no estaba del todo mal resuelto y su banda sonora incluía algún tema de rock duro en inglés.

Consultando la filmografía de Castelari he descubierto que sigue en activo, siendo su última película Caribbean Basterds (2010). Sin comentarios.

Psicosis II

Todos sabemos que el intocable clásico de Alfred Hitchcock (Psycho, 1960) degeneró en una serie de secuelas a cual peor, todas protagonizadas por Anthony Perkins y que desarrollaban, con mayor o menor gloria, la trama expuesta en la primera parte.

Pero también en el año 81 y también dos años antes de que se estrenara la segunda parte oficial (Psycho II, 1983), en España apareció directamente en vídeo una película llamada Psicosis II. Su título original era Night School, y se trataba de un slasher de bajo presupuesto producido por Lorimar Telepictures; fusión de Lorimar Productions (Dallas, El cartero siempre llama dos veces) y Telepictures (especializada en TVMovies), que posteriormente fue adquirida por Warner Bros.

En el film, un motorista ataviado con un casco negro, decapitaba a las alumnas de un instituto. Ni que decir tiene que la película no guarda ninguna relación con la saga original y que el desaguisado es responsabilidad única de los distribuidores españoles.


En la carátula leemos: “Editada por Compañía Internacional de Duplicaciones S.A. y distribuída por Video Club de España S. A./VideoEspaña S.A.”. De la primera empresa, he sabido que se dedicaba al transporte de viajeros (?); la segunda poseía algunos videoclubs en Madrid y Barcelona y una distribuidora dedicada por entero a la serie B, generalmente películas italianas o asiáticas de género explotation con alto contenido violento y/o sexual.

Es muy sorprendente, aunque esto poco tiene que ver ya con el fenómeno que tratamos, que Night School fuera la última película de Kenneth Hughes, director prolífico donde los haya que tuvo a sus órdenes a actores tan reputados como James Coburn o Alec Guinnes. Entre sus más de treinta films, destaca Chitty Chitty Bang Bang (1968) ¿Acaso no es para echarse a llorar?

Phantasma II

Phantasma (Phantasm, 1979) es un filme de culto dirigido, guionizado y montado por el norteamericano Don Coscarelli. Ha conocido hasta la fecha tres continuaciones: Phantasma II: El Regreso (Phantasm II, 1988); Phantasma, El Pasaje del Terror (Phantasm III: Lord of the Dead, 1994) y Phanstama IV: Apocalipsis (Phantasm IV: Oblivion, 1998). Todas ellas dirigidas por el propio Don Coscarelli, tienen por protagonista a un misterioso profanador de tumbas, conocido como El Hombre Alto.

Cuatro años antes de la primera parte, en 1975, el maestro del horror Stephen King había escrito el libro Salem's Lot, traducido a nuestro idioma primero como La hora del Vampiro, y más tarde como El Misterio de Salem's Lot.

Ya en los 70 estaba claro que adaptar al cine o a la televisión una novela de Stephen King era asunto rentable. En este caso, la labor recayó sobre Tobe Hooper (Poltergeist), que dirigió una mini-serie bastante efectiva a mi entender, elevada hoy día a la categoría de clásico y con imágenes que han pasado al imaginario colectivo.

¿Y qué tienen que ver las películas de Don Coscarelli con Salem's Lot de Stephen King? El punto de encuentro no podía ser otro que España, donde, al igual que en otros países, la mini-serie Salem's Lot tuvo un estreno en cines (reducido su metraje a 90 min.), para el cual los distribuidores - Warner, en este caso - tuvieron a bien sustituir el título original Salem's Lot por el engañoso Phantasma II, con la intención de capitalizar el éxito de Phantasma, estrenada unos meses antes.

Una vez más, ambas películas no tienen el más mínimo punto en común (salvo, quizá, cierta atmósfera y puesta en escena muy de serie B setentera) y para colmo, años después se estrenó la auténtica Phantasm II.



Así pues, el espectador español ha de poner especial atención, no vaya a ser que, esperando ver a un atemorizante ejército de zombies comandados por el Hombre Alto, se encuentre a un escritor en horas bajas combatiendo a vampiros góticos al estilo del Nosferatu de Murnau, o viceversa.

Es increíble que más de 30 años después, no se haya enmendado el error y, aun en DVD, el clásico de Stephen King y Tobe Hooper se encuentre como Phantasma II. Con todo, cuando la vi por televisión, hace ya muchos años, se anunció como El Misterio de Salem's Lot; algo es algo.

***

Y de momento esto es todo, pero permaneced atentos a Copia Zero, pues hemos encontrado tantos casos, tan sorprendentes y de tan distinta naturaleza, que resulta imposible condensarlos todos en un único artículo. Aquí tenéis la segunda entrega, y os aseguro que no es una falsa secuela de esta primera, sino auténtica, genuina y ¡más interesante si cabe!

Fuentes bibliográficas:http://www.imdb.com/title/tt0081677/
http://www.filmaffinity.com/es/film874505.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Jaws_3-D
http://www.imdb.com/title/tt0082812/
http://cinemedianoche.blogspot.com
http://i50.tinypic.com/2j5nm6w.jpg
http://pictures.todocoleccion.net/tc/2009/07/20/14258517.jpg
http://www.imdb.com/title/tt0079844/fullcredits#cast
http://www.zonadvd.com/modules.php?name=News&file=article&sid=4804

martes, junio 07, 2011

2001; Una odisea del espacio (1968)

Rara vez abordo en Copia Zero la crítica o comentario de los auténticos clásicos del cine, de los cuales considero que está todo dicho. Sin embargo, me siento en la obligación de dedicar unas líneas a la majestuosa epopeya espacial de Stanley Kubrick; 2001, Una odisea del espacio (1968).

Recientemente me leí el libro, y dominado por esa pulsión que nos lleva a devorar inmediatamente su homólogo cinematográfico, me dispuse a ver la película de Kubrick. Sirva pues este artículo como una muy sumaria y parcial comparativa de ambas obras.

La novela, una pieza clave.


No soy crítico literario. Ni siquiera he sido nunca un asiduo lector, pero, afortunadamente, cada vez cultivo más esta sana afición. Aun así, me gustaría comentar mis impresiones acerca de esta novela del escritor y astrónomo británico, Arthur C. Clarke.

Edición española de 2001
 Sin contar con apenas referentes; mi primera incursión en su obra ha resultado estimulante, pero en ningún caso tan gratificante como otras lecturas. Los abundantes pasajes descriptivos y un estilo bastante aséptico en general, han llegado a cansarme por momentos, aunque he quedado fascinado con otros aspectos de la obra, como las teorías acerca del futuro de las especies o las relativas al Destino del Hombre.
Haber visto previamente la película de Kubrick no supone inconveniente alguno para el disfrute del libro. Al contrario, el espectador frustrado que acuda a la obra literaria en busca de respuestas, acabará bastante satisfecho. Como lectores, sabremos por fin cuál es el origen del monolito y su relevancia en la Historia de la Humanidad. Sabremos qué le ocurrió realmente al astronauta David Bowman, si bien el motivo de su metamorfosis aun no deberá desvelarse hasta las siguientes entregas. Quien ya pudo inferir estas cuestiones sólo con el visionado de la película, se sentirá igualmente satisfecho al corroborar sus suposiciones leyendo la novela de C. Clarke.

El libro, publicado en el mismo año que la película, se convierte así en una pieza clave, necesaria y decisiva para comprender la mitología galáctica tan sólo esbozada por Kubrick.



Poesía visual

Pero en ningún caso debería criticarse la película por ser críptica, o intencionadamente más oscura que el libro. Pues no es 2001 una obra de ciencia-ficción al uso, sino un ejercicio de auténtica poesía visual. El texto del escritor británico (guionista también del film) sirve a Kubrick para crear unas imágenes de espectacular belleza. No contento con supervisar el trabajo de los ingenieros de efectos especiales, el propio director tomó parte activa en la elaboración de los mismos. Y esto se nota, pues el engaño funciona a la perfección; las naves y los paisajes espaciales se mantienen hermosos y deslumbrantes aun en pleno 2011, al menos para un servidor.

Todo lo que en el libro pudiera resultar excesivamente árido, cobra vida y color a través de la lente del Kubrick más perfeccionista, que, consciente de la vocación trascendental de la historia, dota a cada secuencia de una atmósfera opresiva, inquietante o sublime, según convenga, basándose no obstante en la austeridad y la economía de signos.

- ¿Qué está haciendo, Dave?

Tan sencillo como inspirador es, por ejemplo, usar piezas clásicas de Johan y Richard Strauss como acompañamiento musical; así como el empleo de los silencios o de la serena voz de Douglas Rain (el cerebro mecánico HAL 9000).

Por estos y otros detalles, la película debe disfrutarse como un buen vino, sin prisas, y paladeando cada plano sin los sobresaltos del cine-espectáculo actual. Pues 2001 es una pieza de artesanía tan única y perfecta como el monolito de la Base Lunar Clavius.

Mientras tanto, la novela constituye un referente obligado y complementa a la perfección la obra de Stanley Kubrick.